Caminar, movimiento y salud Selección y mantenimiento de botas
¿Cómo mejorar vuestra salud a partir de cierta edad? Probad los beneficios del calzado barefoot. Descubrid cómo el movimiento natural puede fortalecer vuestro cuerpo, mejorar la estabilidad y aliviar los pies. Nunca es tarde para dar un paso hacia la salud.
Comer sano, hacer ejercicio con regularidad, ir más al bosque, ver a menudo a las personas que queremos. Hay un montón de cosas que sabemos que deberíamos hacer, pero las circunstancias a veces nos lo ponen difícil. Aun así, cuando decidáis empezar, no aflojéis. Estos cambios positivos pronto se notarán en vuestro estado de ánimo y una sonrisa os acompañará cada día. Porque nunca es tarde. Y nunca es tarde para probar el barefoot. ¿Os atrae caminar descalzos aunque ya tengáis unas cuantas décadas a la espalda? No pasa nada: dadle la bienvenida a la salud y animaos a probar.
Caminar descalzos lo agradecerán tanto vuestra mente como vuestro cuerpo. Probad a salir por la mañana temprano sin zapatos, dejad que el aire fresco os acaricie la cara y que el rocío despierte vuestros pies. Vaya despertador. Es refrescante dejar que los pies descubran con los sentidos la hierba, la tierra, las piedras… en definitiva, el terreno por el que os movéis. Empezad, por ejemplo, en el jardín o en cualquier lugar de la naturaleza. Simplemente quitaos los zapatos y dad unos pasos. Y luego más. Y aún más. Os va a encantar, ya veréis. Y cuando os sintáis preparados, probad unas zapatillas barefoot. También notaréis el suelo bajo vosotros, pero con el extra de llevar el pie protegido frente a rozaduras, frío y las inclemencias del tiempo.
Ir a favor de la salud. Esta regla deberíamos tenerla presente toda la vida. Vamos a ir a su encuentro, juntos, descalzos. ¿Y por qué? Descubrid los beneficios de caminar descalzos:
Gracias a la generosa anchura del calzado barefoot —una de sus características básicas— el pie puede apoyarse bien y aprovechar toda su amplitud, creando una base de apoyo mayor para una postura estable. Una postura correcta reduce la carga excesiva en tobillos, rodillas, caderas, zona lumbar, columna y omóplatos. Aliviaréis todas estas partes del cuerpo cuando aprendáis a estar de pie correctamente (y después, a caminar bien). Una puntera suficientemente ancha permite usar también los dedos como apoyo, de modo que el pie puede reaccionar mejor ante una pérdida inesperada del equilibrio.
Y ahora imaginad mantener el equilibrio con unos zapatos de tacón alto… El tacón o el drop (la diferencia de altura de la suela entre la puntera y el talón) tiene un efecto indiscutible (y negativo) sobre la postura corporal, y la única postura correcta es la natural: sin ayudas y sin tacones. El drop cero y la suela fina del calzado barefoot favorecen una marcha natural y erguida.
¿Os han sorprendido estos datos? Probablemente os sorprenderemos aún más.
¿Os molestan las rozaduras en los dedos, el arco, el empeine o el talón? ¿O tenéis juanetes? Todo esto también puede deberse a un tipo de calzado inadecuado. ¿Para qué llevar tacones más altos, suelas rígidas y punteras estrechas que nos aprietan los dedos como sardinas en lata, si puede ser cómodo? Por suerte, nunca es tarde para elegir zapatos que respeten la forma natural del pie y le den el espacio suficiente.
Además, una puntera anatómica que copia la forma de vuestro pie reduce el riesgo de uñas encarnadas. No deforma los dedos ni el antepié y deja espacio al arco transversal. Dicho de forma sencilla: vuestro pie tiene la libertad que necesita para una postura correcta y una estabilidad corporal general.
Con una forma o un tipo de zapato inadecuados también pueden estar relacionados diagnósticos desagradables como el juanete (hallux valgus) o el espolón calcáneo. Si también os afecta, tenemos una gran noticia: se puede trabajar en ello. Hemos tratado ambos temas en detalle y podéis leer y escuchar qué se puede hacer. Sobre el hallux lo escucharéis en el podcast con la podóloga y fisioterapeuta Edita Prošková. Y sobre el tratamiento y la prevención del espolón calcáneo encontraréis un artículo Vuelve a disfrutar de caminar sin dolor: con el espolón calcáneo también puede ayudarte un fisioterapeuta.
Pero no os vayáis todavía y echad un vistazo a más beneficios de caminar descalzos.
Además de llevar zapatillas barefoot, también es más cómodo ponérselas. Por supuesto, depende del modelo que elijáis, pero podemos decir con total tranquilidad que, en general, es así. ¿Por qué? Otra de las características básicas del calzado barefoot es la anchura y, gracias a ella, os deslizaréis dentro del zapato como si fuera un nido. Esta cualidad también viene bien si vuestros pies tienden a hincharse; de eso hablaremos enseguida.
Lo que quizá no a todo el mundo le guste o le parezca cómodo es la suela fina. Pero también tiene solución. Podéis elegir zapatos con un tipo de suela más ancha y además recomendamos suavizar la pisada con una segunda plantilla. Por cierto, la agradeceréis especialmente en las mañanas heladas y durante los paseos de invierno.
Gracias a una suela tan fina, los barefoot son realmente ligeros y flexibles (incluso con plantilla dentro). Así no cargan el pie con peso innecesario y podéis caminar como sobre una nube. Un zapato clásico pesa alrededor de 700 gramos; un zapato barefoot, solo 250–300 gramos. Eso supone más de la mitad de carga menos para vuestros pies, y se nota.
Hagamos una pequeña prueba. Si tenéis zapatos o zapatillas de estar por casa, quitaoslos, idealmente también el calcetín, y caminad por la habitación. Poneos de puntillas, separad los dedos, sentid cada parte del pie. Ahora volved a calzaros y probad lo mismo. ¿Notáis la diferencia? Sin duda. La suela dura de un zapato convencional, por supuesto, no permite aprovechar todo el potencial del pie. Por eso, otra de las características básicas del calzado barefoot es la flexibilidad y la máxima capacidad de doblarse en todas direcciones. Así, el pie recibe la libertad suficiente para moverse como si estuviera descalzo.
Más actividad = menos pies fríos. Porque donde hay movimiento y estimulación sensorial, hay mejor circulación sanguínea. Que con zapatillas barefoot se consigue con facilidad, no hay duda. Especialmente en un paseo por la naturaleza, donde vuestros pies se encuentran con un terreno variado: piedras, raíces o matas de hierba.
Si estáis empezando la transición al calzado barefoot, puede que al principio os duelan los pies. No lo dejéis a la primera: suele ser un dolor suave que despierta músculos de los que hacía tiempo que no teníais noticias. Sobre que los comienzos pueden ser más exigentes y sobre que, si perseveráis, vuestro cuerpo os lo agradecerá infinitamente, podéis leer en el artículo Guía de elección y primeros pasos con calzado barefoot.
Una mejor circulación en el pie también puede influir positivamente en la hinchazón de las piernas. Sin embargo, el tema de los edemas es delicado. Hay casos en los que el calzado barefoot o ayudas ortopédicas y sensoriomotoras específicas pueden ayudar precisamente porque mejoran la circulación en los pies (lo que repercute positivamente en todo el sistema circulatorio). Y también hay casos en los que detrás de la hinchazón se esconde algún problema más profundo. En cualquier caso, es recomendable visitar a un especialista y consultarlo.
Un efecto muy, muy positivo sobre la circulación de los pies lo tienen las ayudas sensoriomotoras especiales, por ejemplo alfombrillas y pelotas de masaje. A las personas más sensibles puede parecerles que caminan sobre brasas, y eso es exactamente lo que buscan estas ayudas: mejorar la circulación y estimular el pie (y el cuerpo) para rendir más.
En naBOSo creemos —y lo tenemos confirmado por especialistas— que los beneficios del calzado barefoot predominan y que sus ventajas para el cuerpo y la salud son indiscutibles. Aun así, al elegir vuestro par soñado de barefoot conviene tener en cuenta también vuestro estado de salud. Si tenéis cualquier problema de salud, comentad primero vuestra decisión con un especialista, un médico o un fisioterapeuta. La precaución es especialmente importante en personas con diabetes. Si os decidís por el calzado barefoot, elegid modelos con la suela y el material exterior lo más resistentes posible, y valorad también suavizarlos con una plantilla adecuada.
Podemos recomendar los ejercicios para los pies y caminar descalzos a todo el mundo, independientemente del número de velas en la tarta. Eso sí: es importante empezar despacio, de forma progresiva, sin prisas, observando y escuchando vuestro cuerpo. Caminar bien influye mucho en la estructura corporal, y quizá os sorprenda, pero no es nada fácil. Si estáis acostumbrados a ir descalzos, por ejemplo en casa, tenéis una base excelente y una gran ventaja para la transición al calzado barefoot. Caminar bien es todo un arte, y usar toda la planta del pie, incluidos los dedos, os lo pondrá mucho más fácil. ¿No os lo creéis? Echad un vistazo al artículo 7 consejos para hacer la transición al barefoot con facilidad y sin dolor.
Pasarse al barefoot a partir de cierta edad no es imposible, ni mucho menos. Al contrario: calzaos barefoot y dadle la bienvenida a la salud. Os garantizamos que, tras las primeras semanas de adaptación, no querréis quitároslos. Empezad, por ejemplo, con paseos cortos y regulares por el bosque, el prado o el parque. Quizá tres veces por semana. Llevad con vosotros a la vecina, a un amigo, a vuestra pareja. Y como recompensa, daos el capricho de un pastelito o un dulce en la pastelería del barrio. El movimiento regular despeja el cuerpo y la mente; y si además tenéis los pies contentos y calentitos, es el estado ideal.

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