Selección y mantenimiento de botas Caminar, movimiento y salud
¿En qué fijaros al elegir vuestras primeras zapatillas barefoot? Consejos desde la suela hasta el cierre. Cuáles serán los primeros pasos y qué puede pillaros por sorpresa.
Caminar bien tiene su arte. Probad a mirar a vuestro alrededor y, durante un momento, fijaos en cómo caminan y apoyan el pie las personas que pasan. Enseguida veréis que uno apoya de puntillas, otro de talón; alguien desgasta el calzado por la parte interior y otra persona por la exterior. Podría parecer que no pasa nada, pero sí pasa. Y, sobre todo, afecta a la salud. Todos estos aspectos pueden llevar a complicaciones no solo en los pies, sino en todo el cuerpo. Especialmente si pensáis que pasáis días enteros con zapatos puestos.

Pero ese no será vuestro caso, porque el simple hecho de que estéis pensando en calzado barefoot y leyendo este artículo significa que queréis cambiar algo. Una decisión estupenda. Vamos a presentaros el calzado barefoot para que elijáis el par adecuado: el que se adapte perfectamente a vuestro pie, a vuestra vista y a vuestro corazón.

Puede que os sorprenda, pero a simple vista muchas veces ni siquiera se nota que es barefoot. Igual que en el calzado convencional, aquí también existe una enorme variedad de tipos y es fácil elegir zapatos para la oficina, para la naturaleza y para hacer deporte; sandalias, zapatillas, modelos para todo el año, de invierno con borreguito o cómodas zapatillas de estar por casa.
Eso sí: todo zapato “descalzo” bien diseñado tiene estos parámetros, a los que debéis prestar especial atención al elegir:

Es totalmente natural que, al elegir calzado, lo primero en lo que se fije cada persona sea en el diseño. Un zapato que no os entra por los ojos, tampoco os entrará en el pie, eso está claro. Igual de importante es el material, tanto si preferís piel, alternativas sintéticas de poliéster o materiales naturales o veganos como lino, algodón y cáñamo técnico.
El material también juega un papel importante en la suela —o, dicho con propiedad, la suela exterior—. Su grosor marcará el rumbo de vuestra forma de caminar, así que elegid con cuidado. Para empezar con barefoot se recomiendan suelas algo más gruesas, es decir, de 4 o 5 milímetros. Este tipo de suelas las ofrece, por ejemplo, la marca checa de calzado urbano CRAVE, la marca alemana GROUNDIES o la deportiva XERO SHOES. Si queréis pasar directamente a una versión más fina, una opción intermedia son los 3 milímetros, por ejemplo en la marca checa ANGLES o en las zapatillas de SALTIC.

Igual de importante es la forma. El zapato debe envolver el pie de manera agradable, pero dejando suficiente libertad de movimiento. Distintos zapatos barefoot tienen distinta longitud de plantilla y anchura, así que una talla 39 de una marca no tiene por qué quedar igual que una 39 de otra. Por eso es clave conocer vuestra talla real, y para ello lo mejor es medir vosotros mismos los pies. Cómo hacerlo lo descubriréis en nuestro artículo Cómo medirse el pie correctamente y por qué dejar margen.
El cierre, los cordones, la cremallera o la goma aportan estética y también cumplen una función esencial. Elegid un calzado que se adapte a vuestro pie, y no al revés. Los cierres rígidos y las cremalleras suelen ofrecer poco margen de ajuste, lo cual en la mayoría de casos está bien. Pero si, por ejemplo, tenéis el empeine alto, sufrís hinchazón en los pies o juanetes, mejor optad por cordones o goma elástica.

Probar, probar y probar. La opción ideal es ir a una tienda especializada en barefoot, jugar a ser Cenicienta y probarse tantos tipos de zapatos como sea posible. En cada tienda os recibirá una sonrisa y personal dispuesto a ayudaros, que sabrá aconsejaros de forma experta. Encontraréis la lista de nuestras tiendas en la web.
Aun así, en el mundo de internet de hoy suele tentar más pedir a ciegas y que salga bien… o no. Online es una opción totalmente válida, pero entonces prestad todavía más atención a elegir la talla adecuada y la forma del zapato, y medid bien ambos pies (sí, de verdad es importante medir los dos). Cada marca barefoot tiene su tabla de tallas, así que merece la pena dedicar tiempo a comparar cuidadosamente el contorno de vuestros pies con los números de las tablas. Y no olvidéis sumar el margen.
El siguiente paso es elegir un material adecuado y que os guste, sobre todo pensando en vuestras rutas más habituales, vuestros destinos de paseo y la época del año. Teniendo en cuenta todas las molestias posibles al caminar, al calzarse y al descalzarse, pensad también en el cierre correcto… o en no llevar cierre.
¿Y después? Lo más importante, con lo que al final empieza todo el mundo. El color y el diseño deben ser de vuestro gusto y combinar con vuestro estilo.
Especialmente importante y delicada es la elección del calzado barefoot infantil. Por eso le dedicamos una atención especial en el artículo Cómo elegir zapatos barefoot infantiles (naBOSo).
No hay prisa. Y al pasar de zapatos con suela convencional a barefoot, esto vale el doble. Al principio, elegid paseos más cortos por la naturaleza, que es un bálsamo para el cuerpo, el alma y unos pies casi descalzos. El mejor maestro es el bosque: caminos blandos, ramas bajo los pies, alguna piedra de vez en cuando. Con barefoot, el pie “toca” y percibe muy rápido el terreno bajo vosotros. Y cuando os encontréis con vuestra primera piedra de verdad, os sorprenderá lo que se siente. Aprenderéis enseguida a escoger el camino y, con ello, a apoyar el pie correctamente.
«Antes de comprarme barefoot, estuve dos años caminando casi exclusivamente por rutas de trekking con zapatillas de running sin drop. Supongo que, sobre todo gracias a eso, para mí el cambio a BF no fue especialmente doloroso ni desagradable. Como principiante en BF, después de una ruta de montaña de todo el día noto tirantez en los Aquiles y tengo los gemelos un poco cargados. Los músculos de la espalda también trabajan de forma algo distinta a la que están acostumbrados, pero eso se pasa pronto. A la vez, tengo comparación con amigos que caminan conmigo con botas de montaña – yo llevo mucho mejor el terreno complicado y soy más rápida. Lo que más me sorprendió es que con barefoot no tengo frío, incluso si camino por la nieve o estamos bajo cero – los pies se irrigan muy bien con barefoot.» Viktorka Hlaváčková de Viktorčina Cesta tam

Caminad despacio y escuchad vuestro cuerpo: la postura, los hombros, el core y los músculos que activáis. Los zapatos “descalzos” no os dejan avanzar sin pensar. Al menos al principio, os obligan a reflexionar sobre cómo camináis. Tomaréis conciencia de vuestros hábitos de movimiento, y ese es el inicio perfecto para cambiarlos.
Contad también con la posibilidad de que, tras los primeros kilómetros, os duelan los pies. Y eso no es nada malo. Los músculos que durante mucho tiempo no se usaban por culpa del calzado convencional necesitan tiempo para activarse de nuevo. Tened paciencia: vuestro cuerpo (y unos gemelos bien definidos) os lo devolverán con el tiempo.
Para terminar: animaos con barefoot, probadlo. Os encantará, igual que a nosotros.

¿Qué más podría interesaros sobre este tema?

Actualmente estás en www.premiumbarefoot.es