Selección y mantenimiento de botas
Los zapatos de piel pueden durarte años. Solo necesitas saber cómo cuidarlos. ¿Cuándo y cómo usar impermeabilizante, crema, cera o hormas?
Si estás pensando qué zapatos comprarte y no te echa para atrás un precio de compra más alto, no lo dudes y elige piel. Es un material natural de gran calidad, que no solo es cómodo, sino que además deja respirar la piel del pie y, con un cuidado regular, te durará mucho tiempo.
Pero ¿cómo cuidar correctamente tus zapatos barefoot de piel para que no te acompañen solo dos temporadas, sino que puedan durarte incluso 10 años?
Antes de ponértelos y quitártelos, es importante desatar bien los cordones y aflojarlos para que los bordes del zapato no se arruguen. Sobre todo en botas, al calzarte usa también un calzador. Puede parecerte innecesario y una pérdida de tiempo, pero si te calzas los zapatos «a lo bruto» y encima sin aflojar los cordones, la zona del talón se doblará de más, se deteriorará y podría rayarse o agrietarse.
Si quieres darles a tus zapatos barefoot de piel el cuidado que se merecen, debes tener en cuenta de qué tipo de piel están hechos. Por ejemplo, el ante necesita un enfoque totalmente distinto al de la piel lisa. ¿Qué tipos básicos de piel existen?
Es verdad que hoy en día tendemos a querer que todo dé el mínimo trabajo posible, pero con los zapatos no hay atajos: sin un cuidado adecuado no funciona. Las distintas agresiones del exterior pueden hacer que la piel se reseque, se quiebre o se agriete. En cuanto llegues a casa, limpia los zapatos lo antes posible.
Para el polvo y la suciedad habitual te bastará un cepillo clásico, con el que darás unas pasadas. Pero si están más sucios (por ejemplo, con polvo o barro), límpialos con un paño húmedo. Ojo con los zapatos de piel vuelta, porque el velour y el ante requieren, en lugar de paño, una goma especial.

¿Y qué hacer con lasmarcas difíciles, esas que muchas veces ni sabes de dónde han salido? Si no consigues quitarlas solo con agua, tendrás que recurrir a productos químicos específicos. Eso sí: pruébalos primero en una zona pequeña (en un lugar poco visible) para comprobar si la piel reacciona con cambios de color, etc.
Ya que hablamos de factores externos que pueden afectar a la calidad del calzado, detengámonos un momento en la humedad. Si has caminado bajo la lluvia, evita poner los zapatos al volver a casa sobre un radiador caliente. La piel se endurecería y, además, podría agrietarse. Hay que secar la piel al aire y lentamente (al menos tres días), idealmente con hormas. Si no tienes, puedes rellenar bien los zapatos con papel de periódico. Cuando estén completamente secos, no olvides impermeabilizarlos para que vuelvan a estar bien protegidos frente a la humedad y la suciedad.
No hay nada peor que arreglarte para una ocasión especial y ponerte unos zapatos rozados. El calzado de piel, sencillamente, debería verse bien en cualquier situación. Por eso es necesario no solo limpiarlo con regularidad, sino también abrillantarlo y nutrirlo con crema.
La cera o la crema aportan a los zapatos de piel el cuidado que necesitan. Recomendamos hacerlo de forma regular, al menos 1 vez al mes. La piel sin tratar puede resecarse y agrietarse. Además, los zapatos dañados por falta de cuidado o por un cuidado inadecuado no se podrán reclamar en garantía.
Para abrillantar los zapatos se usa crema o cera. La crema les da solo un brillo suave, aterciopelado. En cambio, con cera y un poco de agua, tus zapatos pueden brillar como un espejo. Si te preguntas qué opción elegir, no depende del tipo de zapato, sino simplemente de tu preferencia.
La cera se extiende fácilmente con una esponjita sobre el zapato ya limpio de la suciedad más gruesa. La cera también ayuda con algunas marcas. Aplica una cantidad pequeña y repártela de forma uniforme por toda la superficie; después, deja que se absorba.
Nuestro consejo: si quieres que brillen de verdad, alterna capas de cera con una gotita de agua y repite hasta que te convenza el resultado.
Trabajar con crema es fácil y apenas lleva tiempo. Primero, por supuesto, hay que limpiar los zapatos con un cepillo para que no quede polvo, etc. Después, aplica por ejemplo una capa fina de crema con un paño. Para terminar, solo queda coger un paño limpio o un cepillo y abrillantar los zapatos de manera uniforme.
El impermeabilizante en spray puede usarse en todo tipo de piel. No solo evita que el agua penetre en el zapato cuando llueve, sino que también ayuda a que la suciedad no se incruste en la piel, haciendo que luego sea más fácil limpiarlo. Eso sí, aplica el impermeabilizante siempre solo sobre zapatos secos, y al menos cada 14 días si los usas con regularidad. En cambio, si compras un impermeabilizante en cera o en pasta, puedes esperar tranquilamente hasta 6 semanas para el siguiente tratamiento.
Es cierto que los zapatos barefoot de piel requieren un poco más de cuidado que unas zapatillas de lona, pero sin duda lo compensan. Si te los calzas con cuidado, los limpias con suavidad y de vez en cuando les das crema o cera, se verán como nuevos durante años. Y al final, ni siquiera te arrepentirás de haber invertido más dinero al comprarlos.
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