Selección y mantenimiento de botas
¿Sabíais que, si guardáis correctamente vuestros zapatos barefoot, podéis alargar su vida útil de forma notable? Os contamos cómo hacerlo.
¿Sois de los que aman el orden? Entonces, seguramente vuestros zapatos viven entre algodones. Reciben una limpieza tras cada pequeña mancha, la impermeabilización al menos una vez (idealmente dos) al mes es rutina, tienen sus propios productos de cuidado y, por supuesto, les reserváis un rinconcito calentito en vuestro zapatero perfectamente organizado.
Bien, ahora ya sabéis en resumen cómo cuidar vuestro calzado favorito. Pero ¿conocéis también las condiciones ideales para guardar los zapatos? Suciedad, polvo, agua, sol… pero también un almacenamiento inadecuado pueden acortar la vida de vuestro par preferido, que de otro modo podría acompañaros durante varios años. Vamos a verlo más de cerca.
¿Amontonáis todos los zapatos juntos, sin más… como caiga? Pues os vamos a contar un secreto: así no ahorráis tiempo. Más bien al contrario. Cuando cada par tiene su sitio, los encontraréis mejor, os resultará más fácil decidir con qué salir y, por fin, da gusto mirar un zapatero ordenado.
Un truco genial para ahorrar espacio es colocar los zapatos en sentidos opuestos. El izquierdo con la puntera hacia la pared del zapatero y el talón hacia vosotros, y el derecho al revés: puntera hacia vosotros y talón hacia dentro. Evitad apilar pares unos encima de otros. Puede parecer que ganáis sitio, pero los de abajo sufren y podrían perder para siempre su forma original y las propiedades del material. Si os falta espacio, la solución es un buen organizador.
Y hay algo importante ligado a un zapatero ordenado. Deshaceos de los pares que no usáis, que no os hacen ilusión y que no os habéis puesto en más de un año. Lo sabemos: es más fácil decirlo que hacerlo. Pero la recompensa será una sensación estupenda y más espacio a vuestro alrededor. “Deshacerse” no significa necesariamente tirar. Donad los zapatos a tiendas solidarias o depositadlos en contenedores benéficos señalizados para ello, y confiad en que les espera un futuro útil y alegre.
Dejad en el zapatero solo los pares que tocan en esa época del año. En invierno no necesitáis chanclas y, en verano, conviene ceder el espacio de las botas de nieve a pares más coloridos y frescos. Los zapatos que guardáis al terminar la temporada, limpiadlos siempre a conciencia, impermeabilizadlos y, lo ideal, rellenadlos con papel para que no pierdan la forma.
Merece la pena asignar un lugar específico a cada tipo de calzado. Los pares que usáis a diario, en la parte delantera para tenerlos a mano. Las zapatillas deportivas un poco al lado, y los zapatos de vestir, que salen a pasear solo unas pocas veces al año, dejadlos en estantes inferiores. O, mejor aún, en su caja original bajo la cama (en el armario, en el trastero…).
Nuestro consejo: ¿Cómo guardar los zapatos de piel? Estas bellezas de piel suelen ser una inversión mayor, pero merece la pena. Como material natural de calidad, con muchas ventajas indiscutibles para nuestros pies, se merecen un cuidado extra que os devolverán con resistencia y muchos años de uso. Encontraréis consejos concretos en nuestro artículo Cómo cuidar correctamente los zapatos barefoot de piel.

Esta decisión depende de vuestro gusto estético y de cómo aprovechéis el espacio en casa. Cada opción tiene sus ventajas. Un zapatero no tiene por qué ser un armario cerrado y aburrido. Al contrario: puede convertirse en un elemento decorativo de diseño en vuestro recibidor. Internet está lleno de ideas interesantes de zapateros abiertos de todo tipo de formas y materiales, y muchos incluso podéis hacerlos vosotros mismos (o con ayuda de alguien manitas).
Para los zapatos que más usáis, os recomendamos buscarles un sitio, por ejemplo, en la alfombrilla cerca de la puerta o junto al perchero de abrigos. Y ya que hablamos de percheros: ¿sabíais que existen percheros para zapatos? Para almacenar y tenerlo todo a la vista, es una idea genial. También podéis comprar organizadores y separadores que os permiten colocar los zapatos en vertical sin que el par de abajo sufra por el peso del de arriba.
Elijáis el sistema que elijáis, en ningún caso guardéis los zapatos todavía mojados. El moho no es algo con lo que queráis lidiar; ni en el calzado ni en ningún otro sitio. Nada más llegar a casa tras un chaparrón, colocad los zapatos en un lugar bien ventilado. Pero nunca los sequéis cerca de un radiador ni directamente encima. Una vez secos, limpiadlos, impermeabilizadlos y ya podéis guardarlos. A largo plazo, y por la durabilidad del calzado, os compensará sin duda.

Cuidado. Cuidar los zapatos es la garantía de su longevidad y de que os acompañen fielmente. La limpieza regular, la impermeabilización y un almacenamiento correcto deberían formar parte de vuestra vida en común. Cada tipo de calzado tiene requisitos algo distintos: no se cuidan igual unos zapatos textiles que unos de piel. Normalmente la diferencia está en los productos de cuidado e impermeabilización. Y tampoco recomendamos meter los zapatos de piel en la lavadora, eso está claro.
¿Cómo guardarlos correctamente? Quitar la suciedad (sí, también de la suela) y la impermeabilización es la base. Además, recomendamos rellenar los zapatos con papel arrugado para que no pierdan la forma. Pero ojo: no todo el papel es igual. El de periódico o el de folletos puede desteñir, y eso en zapatos claros no lo queréis. En cambio, podéis usar, por ejemplo, los tubos recortados de papel higiénico o de rollos de cocina. Así aprovecháis el rollo entero: ¡eso sí que es upcycling!
Una categoría aparte son las botas altas, como las de caña. En ellas existe el riesgo de que el material se doble y se agriete, por eso se recomienda guardarlas con la suela hacia arriba y bien rellenas. También se puede comprar un soporte especial que se ajusta exactamente al ancho de la bota. Si esta inversión os parece innecesaria, probad con una botella de vino vacía o una botella de plástico. Así, otra cosa queda reutilizada por partida doble. Y además tenéis una excusa para tomaros una copa de vino.
¿En qué guardar los zapatos? Desde luego, nada de fundas de plástico. Los zapatos tienen que respirar, sobre todo los de piel. Nuestro consejo: conservad las cajas originales. Sabemos que guardar cajas ocupa bastante espacio, pero permitidnos recordar que los zapatos barefoot no se compran solo para una temporada y que con el cuidado adecuado os servirán durante varios años. Los zapatos de piel o de piel vegana conviene envolverlos por separado en papel de embalaje (que no destiña) antes de guardarlos.
Un truco estupendo para tenerlo todo controlado: etiquetad las cajas. Cuando estéis rebuscando entre una montaña de cajas, seguro que os acordáis de este consejo.
Las condiciones ambientales conviene tenerlas en cuenta no solo al planear excursiones, porque los factores del entorno también pueden afectar negativamente al calzado guardado. El lugar ideal para almacenar zapatos es un espacio oscuro, con temperatura estable y bien ventilado (sin riesgo de humedad). Por ejemplo, el trastero ya mencionado (pero ojo con la humedad y con las temperaturas, que en invierno y verano pueden variar bastante) o un vestidor. Si no tenéis ninguna de las dos cosas, con un sitio bajo la cama es más que suficiente.
¿Cómo luchar contra las polillas? Una opción es usar productos químicos específicos para ello. Pero nosotros nos inclinamos por una alternativa natural, que a las polillas no les gusta nada y, en cambio, deja un olor agradable. Añadid a la caja un trocito de madera de cedro.
A partir de ahora ya tenéis toda la información para guardar correctamente los zapatos y una guía para poner orden en vuestro zapatero. Así que nada de excusas y manos a la obra. Os deseamos mucha suerte para que lo llevéis hasta el final. Un zapatero ordenado os alegrará cada día… incluso varias veces… ya veréis.


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