¿Qué relación tienen la respiración, la postura y el apoyo de los pies con la función de la articulación temporomandibular?
Cuando a alguien le empieza a doler la mandíbula, la mayoría busca la causa en los dientes. Piensan en el bruxismo, una mala mordida o un problema en la articulación temporomandibular (ATM). Sin embargo, en algunos casos las molestias también se relacionan con el funcionamiento de otras partes del aparato locomotor.
La fisioterapia moderna entiende hoy la mandíbula como parte de un conjunto funcional más amplio. Por eso, además de la propia articulación mandibular y los músculos masticatorios, también valora la postura de la cabeza, la función de la columna cervical, el patrón respiratorio, la estabilidad del tronco, el trabajo de la lengua o la calidad del apoyo de los pies. Estos factores pueden influir en la carga del sistema mandibular y contribuir a la aparición o al mantenimiento de las molestias.
A primera vista puede parecer que entre los pies y la mandíbula no existe ninguna relación. Pero desde la fisioterapia, el cuerpo humano funciona como un sistema conectado, en el que los distintos segmentos no trabajan de forma aislada.
Los pies son la principal superficie de contacto del cuerpo con el suelo. Proporcionan al cerebro información continua sobre la posición corporal y participan en el control de la estabilidad y la coordinación del movimiento. La calidad de esta información sensorial influye en cómo el organismo distribuye las cargas al estar de pie, al caminar y en las actividades cotidianas.
Si el apoyo del pie se altera durante mucho tiempo, en algunas personas puede reflejarse en el ajuste postural global. Después pueden aparecer cambios en el trabajo de los músculos que estabilizan la pelvis, el tórax o la zona cervical. Por eso, durante la exploración el fisioterapeuta a menudo no solo observa el lugar del dolor, sino también cómo se mueve el paciente y cómo utiliza el apoyo sobre la superficie.
Esto no significa que el dolor de mandíbula se origine por los pies. Pero sí explica por qué es importante valorar el aparato locomotor en un contexto más amplio.

Una parte importante de la función del sistema mandibular es la forma de respirar. Las personas que durante mucho tiempo utilizan sobre todo una respiración torácica alta o que a menudo respiran por la boca suelen ser más propensas a un aumento de la tensión muscular en el cuello y los hombros. Esa tensión también puede trasladarse a los músculos masticatorios y al entorno de la articulación temporomandibular.
Por eso, la respiración no es solo una cuestión de relajación o de forma física. Es una parte importante de la coordinación global del movimiento y de la estabilidad del cuerpo.
También desempeña un papel relevante la posición de la lengua. En reposo, es decir, cuando no comemos, no hablamos ni tragamos, el sistema mandibular debería estar relajado. Los labios están ligeramente cerrados sin tensión innecesaria, la respiración se realiza por la nariz y la lengua descansa libremente en el paladar. Su punta suele situarse justo detrás de los incisivos superiores, sin presionarlos. En esta posición, los dientes superiores e inferiores no deberían tocarse entre sí: debería quedar un pequeño espacio entre ellos. Así, los músculos masticatorios se activan solo mínimamente y la articulación temporomandibular no se sobrecarga innecesariamente.
Si su función no es óptima, pueden producirse cambios en la coordinación muscular y, posteriormente, un aumento de la carga sobre algunas estructuras del sistema mandibular. Por este motivo, los fisioterapeutas suelen colaborar con especialistas en terapia miofuncional, odontólogos u ortodoncistas.
Uno de los hallazgos más frecuentes en pacientes con dolor de mandíbula es una alteración en la postura de la cabeza y un aumento de la tensión en la zona cervical.
La cabeza humana pesa aproximadamente entre 4 y 6 kilogramos. Si se mantiene adelantada durante mucho tiempo, aumentan las exigencias sobre los músculos del cuello y la nuca, que deben sostener esa posición. La sobrecarga prolongada puede manifestarse con dolor de cabeza, sensación de presión detrás de los ojos, limitación al abrir la boca o aumento de la tensión de los músculos masticatorios.
La relación entre la función de la columna cervical y la zona de la articulación temporomandibular es hoy bien conocida y constituye una de las áreas clave que el fisioterapeuta observa durante la exploración.

El dolor de mandíbula no está influido solo por factores mecánicos. El estrés psicológico también puede desempeñar un papel importante. En muchas personas, el estrés se manifiesta como un aumento de la tensión muscular o como apretar los dientes de forma inconsciente durante el día. A menudo ni siquiera se dan cuenta de que mantienen la mandíbula apretada incluso cuando no hablan ni comen.
La sobrecarga prolongada de los músculos masticatorios puede contribuir a la aparición de dolor, fatiga del sistema mandibular o sensaciones desagradables en la zona de las sienes y las mejillas. La fisioterapia no aborda la causa del estrés en sí, pero puede enseñar al paciente a percibir mejor la tensión muscular innecesaria.
La exploración fisioterapéutica del sistema temporomandibular incluye la valoración de la función de la articulación mandibular, los músculos masticatorios, la columna cervical, el patrón respiratorio, el control postural y la coordinación muscular orofacial. La exploración suele incluir también el análisis de la bipedestación, la marcha y la calidad del apoyo, que contribuyen a la postura global.
El objetivo no es solo localizar el punto de dolor, sino identificar relaciones funcionales que puedan influir en la carga del sistema temporomandibular. A partir de la exploración, se propone una terapia orientada a recuperar una función óptima, reducir la sobrecarga y mejorar la coordinación neuromuscular.
Si os preocupa el dolor de mandíbula, intentad fijaros durante el día en algunas cosas sencillas:
Las respuestas a estas preguntas pueden dar pistas sobre si en vuestras molestias participan también otros factores más allá de la propia zona de la mandíbula.

Hacedos varias veces al día una pregunta sencilla:
«¿Ahora mismo mis dientes se están tocando?»
Muchas personas mantienen los dientes apretados de forma inconsciente incluso cuando no comen ni hablan. En reposo debería quedar un pequeño espacio entre los dientes superiores e inferiores. Si los dientes están en contacto la mayor parte del día, los músculos masticatorios pueden estar sobrecargándose innecesariamente.
Este test tan simple a menudo revela un hábito del que la persona no se había dado cuenta durante años.
En la terapia de pacientes con dolor de mandíbula no se centran únicamente en la articulación temporomandibular. Les interesa el funcionamiento de todo el aparato locomotor y los factores que pueden influir en la carga del sistema mandibular. El objetivo no es solo aliviar el dolor a corto plazo, sino comprender las causas de la sobrecarga y ayudar al paciente a crear las condiciones para una mejora a largo plazo.
Porque el cambio real a menudo no empieza donde más duele. Empieza al comprender las conexiones que han llevado hasta ahí.

El artículo se ha elaborado en colaboración con Lenka Vojtovič del Centro de fisioterapia KINISI, que combina el enfoque profesional de fisioterapeutas con experiencia con un equipamiento moderno de primer nivel. La misión principal de KINISI es ayudar a sus clientes a librarse de molestias agudas y crónicas del aparato locomotor utilizando los conocimientos científicos actuales y los métodos de fisioterapia más modernos. El centro se centra en una amplia gama de servicios, incluida la fisioterapia para adultos y niños, la fisioterapia de la mujer, la fisioterapia aguda y posoperatoria, el fisiotraining funcional o la atención con aparatología, ayudando así a corregir funciones corporales alteradas que influyen de forma esencial en el estado de todo el aparato locomotor.
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