Selección y cuidado de zapatos descalzos
¿Quieres que tus zapatos duren el máximo tiempo posible? ¡Basta con cuidarlos bien! Descubre cómo limpiarlos, protegerlos y evitar los errores más comunes.
Fabricamos los zapatos barefoot Groundies en la UE, con especial atención a la sostenibilidad, la calidad de los materiales, el acabado y la resistencia. Para que se mantengan en perfecto estado el mayor tiempo posible, es importante cuidarlos correctamente. En su durabilidad influyen no solo la calidad de los materiales, sino también la superficie por la que camináis, la forma de calzarlos y descalzarlos y el cuidado regular. Con el enfoque adecuado, no solo conseguiréis que os duren más, sino también un uso más agradable y sin malos olores.
El cuidado del calzado empieza en el día a día. Al calzaros, os recomendamos usar un calzador para no dañar la parte del talón. Al descalzaros, no caigáis en la comodidad y desatad siempre los cordones o desabrochad los velcros; no os quitéis los zapatos frotando un talón contra el otro, para no estropear el material. Después de cada uso, dejad que los zapatos se aireen bien en un lugar seco, evitando una fuente de calor directa. En el caso de los zapatos blancos, recomendamos no secarlos tampoco al sol directo, porque podrían aparecer antiestéticas manchas amarillas en la superficie.
Aunque tengáis vuestros favoritos o seáis minimalistas, recordad que es buena idea alternar los zapatos. Si los lleváis sin parar, no tienen tiempo de secarse bien, lo que aumenta el riesgo de malos olores y de un desgaste más rápido. Contra el mal olor ayudan los desodorantes para zapatos o las plantillas con carbón activo, que absorben la humedad y los olores. Si os gusta ir descalzos, probad el spray especial, que reduce la sudoración de los pies y ayuda a prevenir la aparición de ampollas.
En caso de daños causados por un cuidado inadecuado o incorrecto, no se podrá aceptar una reclamación posterior. Tampoco es reclamable el desgaste mecánico, provocado por ejemplo al descalzarse zapatos con los cordones atados o al apoyarlos contra el otro pie: se deforma el relleno, se rompen las costuras y se aplasta el talón.
En Groundies encontraréis zapatos de distintos materiales. Cada uno requiere un cuidado diferente. Vamos a repasarlos paso a paso.
Los zapatos de piel son un clásico atemporal, pero requieren un cuidado regular. Después de caminar con lluvia o barro, limpiadlos con un paño húmedo para evitar que la suciedad se incruste. Tratadlos con regularidad con una crema para piel, que hidrata el material y lo protege frente a las grietas. Aplicad una capa fina y retirad el exceso con una toallita. Para protegerlos de la humedad y la suciedad, utilizad una impregnación.

Los zapatos de piel de ante o nubuck requieren un poco más de cuidado que otros materiales. Eliminad la suciedad con un cepillo de goma especial y las manchas con un paño ligeramente húmedo. Cada seis semanas, cepillad el ante para que conserve su textura suave. Usad siempre productos específicos para ante para no dañar el material. No os olvidéis de la impregnación, que protege los zapatos de la humedad y facilita la limpieza posterior.
¡Nunca lavéis los zapatos de materiales textiles en la lavadora! Limpiaoslos solo a mano con una solución suave de agua y jabón y un cepillo; la suciedad más resistente, retiradla con un paño húmedo. Para las mediasuelas blancas, va muy bien una emulsión protectora especial, que las mantendrá impecables. A los zapatos textiles también les sienta bien una impregnación regular.
La malla de fibras sintéticas o la imitación de piel son materiales bastante resistentes y fáciles de mantener: basta con pasar un paño húmedo e impregnar con regularidad. Un gran aliado es la impregnación, que no solo protege los zapatos de la humedad, sino que además repele la suciedad, la grasa y el polvo.
¿Qué básico conviene tener en casa para que vuestros zapatos estén siempre en perfecto estado? Depende sobre todo de qué tipo de zapatos os guste llevar más. Pero el mínimo imprescindible para cualquier material es una impregnación y un cepillo con un paño para una limpieza suave.
¿Qué impregnación elegir? Una apuesta segura es la impregnación universal en spray, que protege los zapatos frente a la humedad y la suciedad. Además, podéis usarla en todos los materiales, incluidos los zapatos con membrana. Impregnad los zapatos antes del primer uso y repetid la aplicación según el material, el tiempo y la frecuencia de uso. Aplicad la impregnación siempre solo sobre zapatos secos; con uso regular, lo ideal es cada 14 días.
Además de la impregnación, os vendrá bien un spray antiolor, que podéis aplicar también de forma preventiva, y si os gusta llevar zapatos con suela blanca, también un producto especial para limpiarla. Si antes os olvidabais del mantenimiento, un práctico set de limpieza os dará todo lo necesario.
Además de usar los zapatos correctamente y cuidarlos con regularidad, es importante tener muy presente qué cosas no debéis hacer nunca con ellos.
Nunca sequéis los zapatos cerca de una fuente de calor directa: podrían deformarse o incluso agrietarse, y esos daños no estarán cubiertos por ninguna reclamación.
Ningún zapato Groundies debe ir a la lavadora: el agua y los detergentes agresivos pueden dañar las partes pegadas y alterar la estructura del material. Optad por la limpieza a mano que hemos descrito arriba.
No uséis productos de limpieza químicos agresivos: pueden cambiar el color del calzado y dañar su superficie. Encontraréis una selección de productos de limpieza adecuados en nuestra web, en la sección Accesorios.
Un cuidado adecuado de los zapatos barefoot alarga su vida útil y mantiene su funcionalidad y su aspecto. Bastan unos pasos sencillos para que vuestros zapatos favoritos os duren el máximo tiempo posible. Usadlos, secadlos, alternadlos… y disfrutad de una pisada cómoda y con estilo haga el tiempo que haga.

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