Niños descalzos Selección y mantenimiento de botas
¿Vuestro peque empieza a caminar cuando fuera hace frío? Os aconsejamos cómo asegurar el confort térmico en la mochila portabebés, el carrito y en los primeros pasos. Elegid calzado barefoot o cubrebotas.
El sol empieza a asomar tímidamente, las hojas se tiñen de todos los colores y un jersey ya no basta para salir a pasear. Así es: llega el invierno y, con la bajada de temperaturas, vuelve el dilema anual de todas las madres: ¿cómo vestir a los peques para que no pasen frío fuera? No os dejamos solas: os diremos en cuántas capas pensar cuando el bebé aún va calentito en el saco de invierno del carrito, y también cómo vestir al peque en la mochila portabebés. Y, por supuesto, os recomendaremos las botas barefoot de invierno ideales para los primeros pasos… o unos cubrebotas calentitos si el bebé todavía no camina.
Esto y mucho más lo resolvemos en el texto de abajo. Veremos el equipamiento de invierno para los más pequeños (no solo) desde el punto de vista del calzado y os daremos más consejos sobre qué elegir y cómo hacerlo.
El aire fresco viene bien para despejar el cuerpo y la mente: tanto a los bebés y a los pequeños terremotos que ya corren, como a las madres. En invierno es un poco más complicado. Cada día surgen preguntas del tipo: ¿con qué visto al bebé? ¿Cuántas capas? ¿Cuánto tiempo podemos estar fuera? Los límites orientativos dependen de la edad del peque y de lo que marque el termómetro. En general, se recomienda que:
Un buen mono de invierno, guantes impermeables, un gorro calentito y, por supuesto, algo que abrigue los pies son la base imprescindible del armario de los peques.
En la mochila portabebés, por un lado, calienta una fuente de calor perfecta – el cuerpo humano. Por el otro lado está la propia mochila o el fular, y todo queda protegido bajo el abrigo de invierno o una chaqueta de porteo. Así que no hace falta meter al bebé también en un mono de invierno. Vestidle con varias capas finas, que podáis quitar (o añadir) según haga falta.
Como primera capa, lo ideal son prendas de merino, con propiedades inconfundibles como una termorregulación excelente (en invierno abriga, en verano refresca), evacúan muy bien el sudor, son transpirables e hipoalergénicas. Merino para los más pequeños también lo encontraréis en marcas checas como Crawler o Dupeto. La siguiente capa puede ser una sudadera o un jersey (incluso en varias capas).

Es importante cubrir las partes del cuerpo que asoman fuera de la mochila. Es decir: cabeza, cuello, manos y pies. Un gorro de punto calentito hecho por la abuela está genial, pero pedidle que os teja también un cuello tipo braga, o incluso un pasamontañas completo. La cabecita curiosa suele mirar a todas partes desde la mochila, con el cuello estirado como si hasta una jirafa tuviera envidia. Que explore el mundo, sí, pero bien abrigado.
Las manos suelen quedar protegidas dentro de la mochila o pegadas al cuerpo de mamá. Pero si vuestro bebé es un poco “espadachín”, no os olvidéis de unos buenos guantes. Igual que con los guantes, para los pies podéis comprar perneras, cubrebotas o directamente patucos de invierno calentitos. En nuestra tienda encontraréis cubrebotas de invierno calentitos Reima o patucos forrados de lana CRAVE.
Nuestro consejo: Proteged la piel sensible del bebé. Hacedos con una buena crema de invierno para niños. El frío puede dañar la piel delicada de los peques, así que elegid con cuidado y no olvidéis aplicar crema en esas mejillitas adorables antes de cada paseo. Una calidad natural y de confianza es, por ejemplo, la marca Weleda.
Con el carrito es parecido a la mochila, solo que en lugar de la calefacción “marca Mamá” funciona la calefacción “marca” saco de invierno. Si no pensáis terminar el paseo en una pasarela, podéis dejarle al bebé lo que lleva normalmente en casa: body y pijamita de una pieza de materiales naturales. Encima podéis ponerle un mono de forro polar (o uno más calentito) y envolver al bebé en el saco de invierno hasta el cuello.

Si vivís en la montaña o se espera mucho frío, comprar capas interiores de lana merino es una apuesta segura. Y, por supuesto, no os olvidéis de los guantes si el mono no permite cubrir las manos con las mangas. Incluso dentro del saco, los pies deben ir calientes: unos calcetines calentitos o cubrebotas también les vendrán bien a los más pequeños.
No olvidéis un gorrito que cubra las orejas, porque por la cabeza se pierde la mayor parte del calor corporal. Y no subestiméis tampoco el papel de los calcetines. Unos calcetines de merino son especialmente suaves, cálidos y además se secan rápido.
Si vuestro peque es curioso y ya descubre el mundo por su cuenta, un compañero fiable para las aventuras invernales será un mono de calidad resistente al agua y al viento. Invertir en ropa buena merece la pena, y también merece la pena fijarse en los materiales y sus propiedades. Lo ideal es un softshell de invierno con prestaciones técnicas. Una talla bien elegida puede durar incluso dos temporadas.
Para comprar ropa técnica de invierno para niños, por experiencia propia recomendamos la marca Reima. Ofrece monos de invierno y también chaquetas, pantalones, gorros, bufandas, guantes y patucos impermeables de invierno. Los materiales son transpirables, resistentes al viento, la columna de agua llega hasta 12 000 mm y la suciedad habitual se limpia con relativa facilidad. Además, tienen diseños sencillos y bonitos entre los que da gusto elegir.

Consejo de oro: llevad una mantita extra en la cesta del carrito. Cuando de repente baje la temperatura, algo típico de las tardes de invierno, simplemente ponéis la manta bajo el saco de invierno como una capa adicional.
Para el carrito y para paseos cortos con esos pequeños seres que empiezan a dar sus primeros pasitos y a conocer el mundo, recomendamos, por supuesto, botas barefoot de invierno calentitas. Gracias a la suela fina y flexible, al caminar con calzado barefoot se activan los músculos de toda la planta del pie, mejora la circulación y el pie se calienta de forma natural. Así que no tenéis que preocuparos de que, por llevar una suela fina, los niños pasen frío.
Sobre las ventajas del calzado barefoot en niños podéis leer más en nuestra Guía para elegir los primeros zapatos. Ahora veremos tipos concretos de botas barefoot de invierno para los pies más pequeños.

Para mantener calentitos los pies de los más pequeños que ya pisan, una opción estupenda son las botitas de invierno de piel con borreguito de la marca Bobux. Tienen una suela fina y flexible, que garantiza confort térmico y, a la vez, la flexibilidad necesaria para el correcto desarrollo del pie y de la coordinación. La piel es un material naturalmente transpirable, por lo que el pie no suda dentro del zapato. El material antideslizante ayuda a mantener el pie estable incluso con las “trampas” del tiempo invernal.

Los pies calentitos y secos también los mantienen los populares patucos de invierno, es decir, los cubrebotas Reima. Están hechos de un material impermeable y transpirable, aunque las costuras no están selladas, así que intentad evitar los charcos. La suela es antideslizante, lo que ayuda a los niños pequeños en sus primeros pasos. Gracias a los cordones ajustables alrededor del tobillo y en el borde superior, se calzan bien y se mantienen en el pie. Además, los cubrebotas tienen colores lisos muy bonitos, fáciles de combinar con cualquier mono de invierno.
Ya tenemos cubierto el calzado de invierno para salir, pero el peque que empieza a caminar también se calza en casa, para actividades o para visitas. Especialmente cuando el cuerpo se está familiarizando con el nuevo movimiento de caminar, es importante dar al aparato locomotor una confianza total en el pie y en su capacidad de equilibrio. Por supuesto, lo ideal es ir descalzo, pero no siempre es posible, realista o adecuado.
Buscad calcetines y leotardos con suela antideslizante, o confiad en patucos que evitan resbalones. Los patucos pueden ser otra pieza de vuestro equipo para el bebé, siempre a mano. Patucos tipo zapatilla con dibujos adorables (y también lisos) los ofrece, por ejemplo, la marca CRAVE o Hopi Hop.
Al comprar los primeros zapatos, lo ideal es que el peque ya lleve caminando solo más de dos meses, sin ningún tipo de apoyo. Ya no levanta los brazos para equilibrarse y puede echar a correr unos pasos sin problema. Solo entonces llega el momento adecuado para elegir los primeros zapatos.
A un peque que ya camina podéis calzarlo sin preocupaciones con botitas de invierno tipo prewalker. Son botitas de piel muy ligeras y flexibles, que incluso un niño tan pequeño puede “pisar” (doblar), y gracias a ello guían el pie hacia una marcha natural y un desarrollo saludable. Podéis probar botitas de caña alta Froddo, la marca checa Pegres o los populares Bobux – todos van forrados con lana calentita.

Los pies calentitos y secos también los mantienen las botitas de invierno de piel de la marca D.D.step, que además encantan a los peques por su diseño original con detalles divertidos. Otra opción son las botitas de invierno o de entretiempo de la marca checa Beda, reforzadas en la puntera con un protector para mayor resistencia y durabilidad. Gracias al cierre de velcro, se ponen y se quitan fácilmente y se adaptan genial a cada pie.

El invierno ya está aquí, sin contemplaciones. No subestiméis un buen equipamiento de invierno para vuestros peques, pero tampoco para vosotros. El mismo tiempo que los niños pasan en el frío jugando, también lo pasáis fuera vosotros, normalmente caminando despacio, con paciencia, y parándoos a menudo. ¿Se os quedan fríos los pies en invierno con zapatos clásicos? Con barefoot no. Gracias a una suela perfectamente flexible, que pone a trabajar todos los músculos del pie, se reactiva también la termorregulación, tan necesaria en invierno.

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