Niños descalzos Caminar, movimiento y salud
La mayoría de los bebés nacen con pies sanos. ¿Cómo enfocar la ropa, el calzado y también el cuidado del bebé para que le resulte beneficioso?
El papel del pie y de toda la extremidad inferior es importante mucho antes de que el bebé dé sus primeros pasitos. Deberíamos prestar atención a los pies de los niños desde el nacimiento.
No es adecuado intervenir innecesariamente en el desarrollo psicomotor intentando que el bebé se salte etapas, es decir: nada de sentarlo antes de tiempo, ponerlo de pie, usar tacatás y ayudas similares, en las que el niño aparentemente está de pie, pero en realidad más bien cuelga de forma inadecuada por la entrepierna y sobrecarga su columna y articulaciones en desarrollo.
Tampoco es correcto tirar del bebé por las piernas, arrastrarlo por la superficie o levantarlo por los pies “de broma”. La articulación de la cadera aún es inmadura, en gran parte está formada por cartílago, y puede dañarse o incluso salirse la cabeza femoral de la cavidad.

Calcetines y leotardos apretados, peleles con poco espacio para el pie: todo esto hace que los deditos tengan que ir encogidos. Mejor elegid calcetines algo más grandes y holgados; a cada bebé le va mejor una marca distinta.
Tampoco deberían apretar en la zona de la pantorrilla. Si ocurre, lo notaréis porque, al quitar los calcetines, la piel queda marcada. No compréis tampoco “sujeta-calcetines” especiales para que no se caigan, porque a la vez limitan la movilidad del tobillo.

«Limitar la movilidad provoca menor actividad muscular; entonces los músculos no son lo bastante fuertes como para ayudar a los ligamentos a mantener las articulaciones del pie en la posición correcta, y así el pie se vuelve más vulnerable en el futuro». Bc. Hana Tonarová, fisioterapeuta pediátrica.
Las zapatillas de marca o las bailarinas “para ir mono” en niños que aún no caminan también son innecesarias. Si se las ponéis para una foto familiar o una boda, probablemente no pasará nada; pero si pasa largas horas con ellas en el carrito, no le hará ningún bien a sus pies.
Además, estos zapatitos suelen no aportar suficiente confort térmico; para los niños que aún no caminan, en tiempo frío lo ideal son cubrepiés (de softshell o de lana).
Tampoco son adecuados los leggings ajustados o los vaqueritos de bebé. El bebé necesita poder mover libremente toda la extremidad inferior, incluida la articulación de la cadera. Chupar el dedo gordo del pie no solo es adorable: también es un hito importante del desarrollo. Y con vaqueros no lo conseguirá.

Si la temperatura ambiente lo permite, dejad que el bebé esté descalzo lo más a menudo posible. Veréis cómo “florece” al quitarle los calcetines. Los bebés que aún están tumbados empiezan a interesarse más por sus pies, y en niños más mayores podéis notar que de repente son más ágiles. Si os preocupa que el bebé se enfríe, abrigadlo más del cuerpo y comprobad con regularidad la temperatura de sus pies.
«Los pañales de tela suelen ser bastante más anchos que los desechables; por tanto, en niños más mayores que ya caminan pueden provocar un aumento de la rotación y la abducción de las caderas y, a simple vista, hacer que las piernas parezcan en O. En ese caso, es realmente bueno que el niño corra lo máximo posible sin pañal.» Bc. Edita Prošková, podóloga.

Desde la etapa de recién nacido es recomendable colocar al bebé también boca abajo, siempre solo cuando esté despierto.
La postura más segura para dormir es boca arriba. No es recomendable usar envoltorios que impidan el movimiento libre de las piernas o las mantengan estiradas. Un buen y seguro aliado para dormir puede ser un saco de dormir de la talla adecuada.
Durante el día, bajo supervisión, también podéis colocar al bebé de lado. Sin embargo, esta postura no es adecuada a largo plazo por seguridad (durante el sueño el bebé puede girarse y quedar boca abajo, lo que supone un riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante), y también por la presión sobre la articulación de la cadera.

Así que id alternando las posturas varias veces a lo largo del día.
Para niños más mayores podéis preparar en casa diferentes circuitos de obstáculos; se pueden usar cosas normales del hogar (juguetes, puzles de espuma, cojines, distintas esterillas de yoga).
Un complemento adecuado son también las alfombras y superficies sensoriomotoras. Podéis utilizarlas ya con niños que aún gatean, porque las superficies variadas les aportan nuevos retos que deben superar.
«Es muy importante apoyar un desarrollo psicomotor sano y correcto. Para ello podéis recurrir a distintos ejercicios para niños guiados por profesionales, elegir juguetes estimulantes (por ejemplo, libros de cartón con alto contraste, etc.) y, en niños más mayores, ayudas como cojines de equilibrio, rodillos y otras herramientas sensoriomotoras, que desarrollan no solo la sensibilidad profunda (propiocepción), sino también la versatilidad. También son excelentes los parques infantiles con elementos de escalada y trepa (o incluso los parques de cuerdas).» Bc. Edita Prošková, podóloga.
En los niños que se arrastran, una superficie más rugosa puede motivarlos a ponerse a cuatro patas. Para los peques, un circuito “de monitos” puede ser una forma agradable de animar una tarde lluviosa; además, practicarán sus habilidades de manera natural y mejorarán la coordinación y el equilibrio.
No os preocupéis: basta con dar al bebé libertad, variedad de movimiento y resistir la publicidad de todo tipo de “mejoras” milagrosas. Y esto no solo vale para sus pies. Un bebé sano es tan perfecto que no necesita ayudas especiales: suelen facilitarnos la vida a nosotros, los padres, pero no siempre benefician a los niños.
El bebé necesita sobre todo nuestros brazos llenos de cariño y nuestra confianza.

En cuanto el peque se pone de pie por primera vez, a muchos se os enciende la lucecita de “¡zapatos!”. Y si no a vosotros, desde luego a alguien de vuestro entorno.
Intentad ignorar esos consejos y aguantad. El pie infantil necesita sobre todo libertad, no ir atado dentro de un calzado rígido. Un caminante principiante suele alternar una marcha insegura con el gateo; para ponerse de pie se impulsa pasando por una posición con una rodilla adelantada… y un zapato rígido solo le estorba.
«Al elegir los primeros zapatos, deberíais fijaros en cómo camina el niño con ellos. La forma de caminar con y sin zapatos no debería diferir en nada. Si el niño empieza a usar un patrón de marcha distinto, el zapato no es adecuado.» Bc. Edita Prošková, podóloga.
Comprad los primeros zapatitos solo cuando el niño camine de forma estable y segura y necesitéis proteger el pie de la humedad, la suciedad y el frío. Aun así, elegid un calzado blando y flexible; como primera opción, idealmente patucos de piel o tela de la talla adecuada.
Autora del texto: MUDr. Martina Holičková
médica y madre de dos hijos, autora del IG @pediatrie_s_laskou y del blog www.pediatrieslaskou.cz.

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