¿Cómo preparar a tu hijo para la guardería para que las salidas por la mañana no se conviertan en un drama de lágrimas? Compartimos consejos probados tanto para la preparación como para la adaptación.
Soy mamá de Sárinka, de cuatro años, y de Samík, de seis. Entre todas las opciones posibles, me decidí por una guardería pública clásica con clases mixtas. Presté mucha atención a los preparativos de este paso tan importante en la vida de mis hijos y me gustaría compartir con vosotros cómo fue todo, para que también para vuestros peques la guardería se convierta en un lugar al que vayan con ilusión: por los nuevos amigos y las experiencias.

Es importante hablar con los niños sobre la guardería de forma positiva y realista, e intentar evitar ese “asustar con la guardería” tan típico de algunos padres, para que no la perciban de manera negativa ni les dé miedo ir.
A mí, antes y durante el curso, me funcionó muy bien representar con Samík algunas situaciones con Lego. Jugábamos con las figuritas a “la guardería”, copiábamos el ritmo del día y yo incluso creaba a propósito distintas situaciones; luego, con el juego de roles, las íbamos resolviendo (por ejemplo: alguien me quita un juguete, no sé abrocharme la chaqueta, un amigo me ha pegado, echo de menos a mamá/papá…).
Para preparar la entrada en la guardería pueden ayudaros mucho los libros infantiles sobre este tema. Gracias a ellos, los niños se imaginan mejor qué les espera, y aun después de empezar la guardería os pedirán que se los leáis, porque les encantará que reflejen situaciones que ya conocen de primera mano.

Lo que sin duda les facilita la estancia en la guardería es su nivel de autonomía: saber vestirse y calzarse con un poco de ayuda, comer solos, usar el baño, lavarse las manos con jabón, usar un pañuelo, recoger los juguetes… Por supuesto, las profesoras estarán encantadas de ayudarles con todo, pero cuanto más autónomo e independiente sea el niño, más seguro se sentirá y menos se verá en situaciones en las que se sienta incapaz.
También vosotros podéis facilitarles el vestirse y calzarse eligiendo ropa y calzado adecuados.

Probablemente lo que más preocupa a los padres es llevar a los niños a la guardería por la mañana, que a veces viene acompañado de llanto y de pocas ganas de ir. Muchas veces los niños os suplican que puedan quedarse en casa. Por experiencia os aconsejo: no lo hagáis (a mí también me lo aconsejaban todos entonces, pero yo sentía que “yo lo sé mejor”), porque los niños lo recuerdan muy bien. Samík lo intentó varias veces después y decía: «Pero ¿te acuerdas de cuando lloré muchísimo y me dejaste en casa?»
Quizá un consejo para los niños que lloran: no los llevéis en brazos hasta la guardería ni los tengáis en brazos en el vestuario levantándolos. Luego les cuesta muchísimo separarse de vosotros. Mejor cogedles de la mano o agachaos a su altura y dadles un abrazo.

En nuestro caso, la adaptación fue sin grandes problemas, pero como el año pasado muchas mamás me escribían porque no tuvieron esa suerte, pedí ayuda a mis seguidoras y reuní varios consejos que pueden ayudar a los niños. Aunque, en la mayoría de los casos, lo que más ayuda es el tiempo:
Los niños lloran porque sois lo más valioso de su vida y, al irse a la guardería, temen perderos. Tened comprensión e intentad calmarlos.

Al llegar a casa, Samík siempre estaba encantado de volver a sus juguetes y casi siempre se iba a jugar enseguida, cosa que yo agradecía. Lo que me gustaba menos era que descargaba algunas de sus frustraciones con Sárinka, algo que hasta entonces no hacía. Normalmente era una reacción a algo que le había pasado en la guardería.
Siempre le repetía que, si alguien le hace algo que no le gusta, tiene que decirlo en el momento y dejar claro que no le gusta. Aprendió muchas cosas poco agradables de los niños de la guardería (contestar mal, provocar, poner caras) y luego intentaba aplicarlas también en casa, lo cual fue una gran prueba de paciencia para todos.
Hay que acostumbrarse a que, al empezar la guardería, vuestro hijo empezará a verse influido también por otras personas además de vosotros, y que eso forma parte de la vida.
Los niños contienen sus emociones en la guardería y, cuando llegan a casa, a un entorno familiar, a un lugar seguro, las sueltan. Y eso es exigente para todos. Varias veces me pasó que los niños se peleaban ya en el vestuario o en el coche, contestaban mal o, simplemente, no obedecían. Dolía y a veces tenía que digerirlo, pero es importante no tomárselo como algo personal y decirse: «solo es una etapa».

Lucie @schoolofmylife
Sobre todo, mamá de dos niños pequeños: Samuel (6 años) y Sára (4 años). Estudié en la Facultad de Educación de la Universidad Carolina y mi formación influye en gran medida en el contenido que creo en redes sociales y en el blog, donde estoy activa desde que nació Samík.

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