Unos zapatos para clase, otros para gimnasia, otros para los charcos y más para todo lo demás: los pies de los niños gastan unos cuantos pares al año. Con calzado barefoot tu hijo puede jugar, correr y explorar sin que nada le apriete ni le roce. Sin presión en los dedos, sin suela dura que fuerce el pie a un movimiento antinatural, solo comodidad y espacio suficiente para que el pie crezca exactamente como mejor sabe. Tanto si está sentado en el pupitre como corriendo por el patio.
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